Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.
Del primer boceto a la noche del estreno: definimos la pieza, medimos el espacio, revisamos la normativa y ensayamos cada movimiento hasta que la seguridad y el ritmo quedan sincronizados.
Así trabajamos cada encargo
Cada espectáculo de fuego empieza con una conversación y termina con un protocolo de seguridad revisado. Este es el recorrido que sigue una propuesta desde que llega la consulta hasta que el equipo recoge el material y deja el espacio limpio.
Recibimos la consulta con fecha, tipo de evento y lugar. En esta primera charla definimos si la propuesta será de calle, de escenario o una instalación fija, y anotamos las condiciones reales del espacio: medidas, superficie, público esperado y si hay techo o es al aire libre.
Revisamos la normativa de prevención que aplica según el municipio y el tipo de recinto. Comprobamos distancia a salidas, materiales del suelo, presencia de elementos inflamables y si hace falta permiso de pirotecnia. Si algo no se puede hacer, lo decimos antes de avanzar.
Con los datos del espacio armamos la propuesta artística: qué números entran, cuántos artistas participan, qué material se usa y cómo se integra con la música o el guion del evento. También definimos la duración exacta y los momentos de mayor riesgo para planear las pausas.
El día del evento llegamos con tiempo para montar el material, marcar el perímetro de seguridad y hacer una prueba de encendido. Verificamos que las antorchas, las cascadas frías y los equipos de percusión respondan igual que en el ensayo y ajustamos la iluminación con el equipo del lugar.
Durante la actuación un responsable de seguridad supervisa el perímetro y el estado del material. Al terminar, apagamos y enfriamos cada elemento, retiramos las carcasas y revisamos que no queden restos. El espacio queda como estaba y el productor recibe un breve informe de cierre.
Cada etapa se documenta por escrito: duración estimada, condiciones de montaje, normativa de prevención y responsables. Así el organizador sabe qué esperar antes de firmar nada.